Era mi plan macabro, el mejor que había ideado al correr de los años o mejor dicho el único que ideé hasta el momento. Pero como todo lo que hago siempre algo tiene que salir mal, no me ilusioné lo suficiente. No hay una ocasión que salga todo a la perfección y me deje reír malvadamente con lo que yo hice ensuciándome mis propias manos, no, nunca. Quería terminar con una sonrisa llena de sastifacción y malicia, pero no pude, ¿por qué? por dos motivos: siempre hay algún idiota o alguna cosa que lo arruine todo y por otro lado no soy capaz de lastimar a otra persona que no sea yo.Entonces, ¿a dónde llegamos?, mi plan se dirigió al tacho de 'ideas desechas' en un santiamén.Te quería hacer sufrir, te quería ver llorando por los rincones, deseaba verte perseguirme mientras me rogabas infinita veces que te perdonara. Ansiaba ver como te destruías poquito a poquito por no estar mi ser a tu lado.
En fin... anhelaba pagarte con la misma moneda, quería que sientas tu error, soñaba con que te estamparas la cabeza contra la pared maldiciendo una y otra vez por equivocarte conmigo, por mentirme tan acabadamente y por jugar con Bianca, reina del universo, heredera del sufrimiento, campeona de la desgracia y ganadora en el sorteo de ignorante.Pasaban los días y te seguía viendo comer de mis sobras, pisar mis huellas para no perderme y llorar incansablemente.Sentía que te estaba destruyendo y el sabor de la venganza es dulce...muy dulce. Necesitaba verte así para que sientas un tercio de lo que yo sentí cuando me engañaste, un cuarto de lo que pensé cuando me juraste ser puro, no estar mintiéndome y quererme solo a mí. Necesitaba verte así mi amor, para que sientas lo que yo sufrí cuando por fin te hice confesar, cuando lloraste en ilusiones ahogadas que te perdonara, que engañarme no fue tu intención.Fui tu punto fácil, con un solo tiro pegaste en el blanco y ganaste (¿ganaste?) ¿Qué ganaste? el aplauso de todos tus amigos hombres, que te hacen creer que por lastimarme ganaste el premio Nóbel al más macho. Mientras que para mi sos un pobre desgraciado que no sabe con que divertirse. Y claro, yo fui una presa fácil. Me tomaste, me ilusionaste para tenerme en la palma de tu mano, me llevaste hasta la nube más alta para tirarme y verme estrellarme en el piso. Jugaste conmigo, me tomaste como un juguete y recién hoy doy a conocer que para vos...solo soy una ficha más en tu tablero.
Tuviste el coraje infinito y la caradurez de decirme que lo último que querías era verme mal.
La confesión que vi salir de tu voz fue un flechazo directo a mi parte más frágil, me desmoroné en un segundo, como si hubiera tenido 500 explosivos en la planta de mi pie. Exploté en llanto y me sentí como la persona más idiota al mundo, y todavía estoy a tiempo de preguntarme porque lo hiciste mi amor ¿por qué?... si veníamos tan bien, éramos tan felices y todo lo tiraste a la mierda por un capricho tuyo o por una necesidad se podría llamar también. Sí, necesidad. No me tenías a tu lado en ese preciso momento, no estuve en el lugar correcto para ayudarte, para complacerte. Por esto agarraste al primer pimpollo que se te cruzó. Le partiste la boca de un beso mientras que el nivel de necesidad se vació, llegó hasta cero y la soltaste...la dejaste ir.
Cuando terminaste pensaste en mi ¿y qué hiciste? me lo ocultaste, me volviste a mentir, me volviste a engañar. Y yo que te creía un poco más inteligente amor, que ingenuo...
Me peleé con mis amigas defendiéndote, les dije que vos no eras así, que nunca podrías hacerme daño, ¡Pero que absurda me siento!, les debo una disculpa infinita y aquel dicho es verdad: 'el amor te vuelve ciego', por eso no podía ver lo que estaba ocurriendo delante de mis narices. Tenía los ojos cocidos a los párpados y estaba tan ilusionada que me creía que no cabía en ninguna parte de mí la idea de un engaño. Pero de vuelta me equivoque.
Y como dije antes hay dos motivos por el cual mi plan siempre fracasa y los dos tienen el mismo nombre.
Bianca.
No podía lastimar a otra persona que no fuera yo, y la idiota que mencioné antes que siempre arruina mis problemas también tiene el mismo nombre, el mismo DNI, y el segundo motivo de mi fracaso.
A todo esto quiero decir que no te puede destruir anímicamente como tanto lo planeé.
Yo no soy así, lo sé. Solo me dejé llevar...
Pero hay una cosa que aprendí mucho respecto a eso. Somos dos en uno mi amor, tus errores son mis errores, mi fracaso es el tuyo también.
Mientras te aniquilaba o mejor dicho mientras trataba de aniquilarte, me di cuenta que estaba matándome, estaba muriéndome junto a vos, pudriéndome en mi propio juego.
Una parte de vos vivirá siempre en mi, y una parte de mi estará contigo. Y hoy como una resentida te perdono, solo por el hecho de amarte tanto y tener la absurda idea que vas a cambiar ¿por mi? na, por vos.Y si este es tu juego, donde le brindas amor a mi, aquella, a esa y a esta, estoy lista.
Lista para jugar.

hicimos lo mismo bian u.u
ResponderEliminar