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Hola, Ella es Alucinante, Linda y Otra Virgen. Listos para ver ?

26/11/09

A su vez, yo también clavé en él mi mirada. Yo lo amaba de verdad en muchos sentidos y no encontraba todas las piezas del rompecabezas para demostrárselo. Me abrazó como nunca nadie lo hizo en 14 años, y con una sonrisa me acomodaba el pelo detrás de la oreja. Yo, en cambio, estaba pálida. Quería gritarle en la cara todo lo que lo amaba, pero como siempre, me guardé mis palabras para más tarde. Notó mi blancura y mi anti-reacción a sus actos de amor y me preguntó:
- Mi amor, querida, ¿te sentís bien?
Tardé tres segundos en contestar, tres segundos que me parecieron eternos y bastante largos para pensar una respuesta:
- No lo entiendo, no te entiendo, no me entiendo.
- ¿Qué es lo que no entendés?
- Porque te necesito tanto, porque me quedo dura cuando me abrazás, me tocás, me hablás, me acariciás; porque me encanta tu perfume, tus cd's, tus jeans, cualquier cosa que uses, toques, o veas; me encanta, me fascina, me hacés enamorarme de cualquier objeto aunque no me guste. Tus vicios, mis vicios, tus cosas, las mías. Es como una adicción, una enfermedad: no tener vida propia, vivir por vos y no por mi, amar todo lo que sos, tus defectos, tus virtudes, amarte desde la cabeza hasta la punta de los pies. Sos una droga, mi droga, mi adicción, mi enfermedad; y te voy a cuidar, no te vas a ir nunca, no quiero una cura... quiero morirme drogadicta a tu persona cada vez más. Quiero ser feliz.

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