No te olvides, yo te amo. Yo por vos muero y mato. ¿Porqué? porque sos mi Dios.
Me enseñaste que hasta los mancos la siguen remando, a no tirar la toalla, a no rendirme en el primer round. Me enseñaste a caminar, me devolviste el aire, el sabor a la vida. Cambiaste mis metas, mi forma de pensar, mi personalidad. Cambiaste mi ser.

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