Mi foto
Hola, Ella es Alucinante, Linda y Otra Virgen. Listos para ver ?

2/1/10

Di mil millones de vueltas en mi cama, tratando de conciliar el sueño. Quería despejarme, olvidarme por dos segundos de todo. Sin éxito, me levanté y caminé por mi pieza... me acerqué a la ventana, y vi como el viento acariciaba bruscamente los árboles, el cielo lloraba conmigo y las nubes eran de un color grisáceo.
Estaba aburrida, sola, absolutamente confundida, pero, esas fueron mis consecuencias, fue mi desición. Mi cuerpo, y mi mente pidieron a gritos un tiempo para despejarse y yo, se los condecí.
Y ahora te extraño, la cama se siente tan vacía desde que no estás, todavía tengo un par de bóxer tuyos en mi armario, tu cepillo posado a la par del mío en el baño, y tu sillón en el living, donde mirabas feliz tus partidos de rugby.
Me acuerdo esos domingos cuando me traías el desayuno en la cama, y te acostabas al lado mío mientras leías el diario y yo devoraba lo que vos me habías preparado con mucho amor. Después te duchabas y yo a veces lo hacía contigo, nos reíamos y terminábamos almorzando juntos en el sillón mirando la tele.
Días increíbles, al que nosotros apodamos como inexplicables. Fueron momentos maravillosos mi amor, pero yo ahora estoy asustada, por lo que te convertiste, por haberte echado, por no darte más oportunidades... no podía con vos.
Todo empezó o mejor dicho, todo terminó ese viernes que saliste con tus amigos, dijiste que volverías a las 12.00hs y yo te esperé tranquila en casa, para ir a dormir juntos. Pasaban las horas y todavía no volvías, tu celular estaba en la cocina, por una extraña razón no lo llevaste, te lo habrías olvidado procuré pensar. El tiempo se pasaba lento, muy lento. Se hicieron las 3.45 y en pijama salí a buscarte, no sabía a donde ir, ni que hacer, ni a quien llamar. Tenía miedo, mucho miedo...
En fin, volví decepcionada a casa, lloraba atormentada por no saber nada de vos, me fui a dormir y dormir no fue lo que en realidad hice, daba vueltas y vueltas en la cama, paseaba por la casa y volví al sillón a mirar tele, donde me quedé dormida a las 5.00hs.
Me desperté, o mejor dicho me despertaste con un portazo. Me sobresalté y corriendo fui hasta el hooll, y ahí estabas... Me miraste, y yo retrocedí un par de pasos. El olor a alcohol era inmenso, tenías los ojos rojos, la remera rota, y sabía que en cualquier momento ibas a perder la inestabilidad.
Te grité que habías echo, y lloraba con las manos en la cara. Vos no eras así, nunca fuiste borracho... pero ahí estabas.
¿Y que hice? te perdoné.
Pasaron los días y te perdonaba cada vez más seguido, las bebidas y vos, se habían hecho muy buenos amigos.
No sabía como detenerte, te quería ayudar, pero no lo iba a volver a intentar como la última vez que me levantaste la mano y dejaste tu palma marcada en mí.
Y llegó el día en que te pedí, te rogué a penas ahogadas que te vayas, no te quería volver a ver más. Estabas la mayor parte de tu tiempo fuera de casa, tomando, y cuando volvías lo único que hacías era gritarme, y dormir, ebrio, como siempre. Te eché, y se me partió el corazón en mil pedazos.
Volviste a la casa de tu madre, que te convenció para que empieces la rehabilitación y hoy ya estás mucho mejor...pero todavía falta, falta mucho para que seas el mismo de antes.
Te quería llamar, por lo menos escuchar tu voz. Agarré el celular, marqué tu número, y antes de dar el primer tono, corté.
Me dije que no, con tristeza, y me recordé a mi misma que el amor es irracional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario