Te esperé sentada en el lugar de siempre, un poco más arreglada de lo normal, con traje celestial y sonrisa normal. Tenía la plena intuición de verte, aunque no hubo una cita previamente. No paraba de mirar de acá para allá, esperando verte pasar.
Te necesito amor, no sos el único que tiene derecho sobre vos, yo también te quiero, yo...yo también necesito el calor de tu cuerpo, para poder dormir tranquila todas las noches.
Empezó a llover, y la música en mi interior no tenía el mismo efecto que debía tener. Ya no sabía que hacía allí, y las lágrimas empezaron a caer por sí solas, como si alguien les hubiera dado permiso. Y el efecto de las pastillas se comenzó a desvanecer y todo empezó a dar vueltas y...y y ¿dónde estás? ¿porque no vienes por mi?
No importa, seguro que tuviste algo más importante que hacer, y mañana vendré, y te esperaré de nuevo, como hoy, como ayer, como todos los malditos días de mi puta vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario